II. Modelos de ciudad: cuidados, salud, educación, bienestar y ocio

En las últimas dos décadas hemos escuchado diversas formas de concebir la ciudad. La idea de ciudad cuidadora, sugiere que sea la ciudad misma la que se encargue del cuidado de la familia; la noción de ciudad del aprendizaje incita a llevar fuera del aula las posibilidades y recursos para aprender y colocarlas en la comunidad, el lugar de trabajo y en el espacio público. Desde una lógica de mercado, la idea de ciudades inteligentes ha tenido mucha difusión, si bien con una fuerte carga tecnológica; desde Japón la metáfora de ciudad-esponja –crear espacios verdes como áreas de absorción hídrica– es muy atractiva; no obstante, la ciudad feliz aspira a que la ciudad misma proporcione bienestar a sus ciudadanos, más allá de servir como lugar para producir, trasportarse o habitar. Por otro lado, y para enfrentar la ola de violencia de género, las iniciativas para lograr ciudades seguras para mujeres y niñas han ganado un alto consenso. Finalmente, la idea del derecho urbano al ocio convoca a sacar de los museos los equipamientos recreativos o de esparcimiento privados, el disfrute de la riqueza cultural, ambiental y social de las ciudades, para que sea la ciudad la que asegure ese disfrute, tal y como lo hace cualquier turista que la visita.

Todas estas propuestas exigen cambios institucionales, así como en las pautas de conducta social que conforman una cultura urbana específica. En este panel interesa exponer experiencias de ese tipo y explorar de qué modo esas innovaciones vuelven la mirada hacia la esencia de las actividades convencionalmente consideradas como urbanas. Volver la atención al desempeño de los actores antes que a sus equipamientos.